Principios inspiradores


Reconocemos en el respeto incondicional a la Vida, a la Propiedad, y a los Derechos Humanos y las Libertades Ciudadanas, las bases de una sociedad civilizada.

 

Reconocemos en la Libertad Individual, el Estado de Derecho con Separación e Independencia de Poderes, y el Imperio de la Ley con absoluta igualdad de la misma para todos los ciudadanos, los elementos indispensables de la democracia.

 

Reivindicamos la indisoluble unidad e integridad de la Nación Cubana, la atribución de la Soberanía Nacional al Ciudadano Cubano, la Independencia y la Autodeterminación, como pilares irrenunciables de nuestro Partido.

 

Promovemos la existencia de un Estado pequeño y racional, administrativamente descentralizado; pero eficiente, organizado y robusto; cuyo único fin sea servir al Pueblo Soberano; y que jamás se convierta en una carga opresiva ni en un yugo dictatorial para sus ciudadanos.

 

Promovemos una presencia continua y una participación activa de la Sociedad Civil en los asuntos públicos, como genuina expresión del ciudadano como Soberano de la Nación.

 

Promovemos la calidad de las instituciones, la transparencia total en el servicio público, y la honradez sin mancha de los funcionarios.

 

Abogamos por el derecho irrestricto del Ciudadano a la Legítima Defensa de su Vida, su Integridad, su Libertad y su Propiedad; por todas las vías legales, y hasta con las armas en la mano si así se necesitase; incluso contra el mismo Estado, si éste llegase a atentar contra estos sagrados derechos.

 

Reivindicamos los valores de nuestros Padres Fundadores, que nos legaron una consciencia nacional y un país que nos pertenece a todos por igual.

 

Promovemos el esfuerzo, la perseverancia, la cohesión, el altruismo, la solidaridad, la búsqueda de la excelencia, la cultura, el reconocimiento del mérito, la honradez, el patriotismo, el trabajo duro, el ahorro, y el afán de progreso y de prosperidad, como los valores que deben caracterizar al pueblo cubano.

 

Reconocemos que todo ser humano nace libre y digno; y tiene derecho a trabajar en toda su capacidad para satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, dentro del marco de la Ley y el respeto al Derecho de sus semejantes.

 

Condenamos toda forma de discriminación por cualquier motivo o condición. Rechazamos así mismo toda manera de discriminación positiva, privilegio, victimismo y deconstrucción; propios de las agendas globalistas que consideramos degradantes y perniciosas para la humanidad.

 

Respetamos toda forma de culto, toda creencia y toda práctica que el ciudadano tenga a bien asumir, siempre que esté dentro del marco del respeto a la Ley y no atente contra la Vida, la Libertad y la Propiedad.

 

Respetamos y aceptamos todo credo político; y nos comprometemos a trabajar en democracia con otras corrientes de pensamiento, en aras de la Nación; con las solas excepciones de la ideología nazi-fascista y la ideología comunista; de las que siempre seremos acérrimos enemigos.

 

Entendemos que Cuba está llamada por su historia, por su cultura que es un crisol de culturas, y por su posición geoestratégica singular como “llave del Golfo”, a jugar un papel relevante en la escena internacional a partir de su identidad caribeña y latinoamericana. Nuestro papel en el concierto de naciones ha de ser el de un actor comprometido con la justicia y la libertad, secundando la razón y el derecho, y defendiendo nuestros legítimos intereses nacionales.

 

Promovemos una Economía fuerte, sana, independiente, diversa, abierta y autosuficiente; basada en la total libertad de emprendimiento y de inversión; y en el respeto a las leyes universales del mercado; y sustentada en los recursos de la Nación; explotados, primero, por el talento de sus ciudadanos, así como por el de aquellos que, sin serlo, decidan invertir en Cuba con respeto a sus leyes.

 

Promovemos una cultura fiscal responsable que sirva para dinamizar la sociedad y para el legítimo servicio del Ciudadano; que no se convierta jamás en un monto confiscatorio y abusivo que desincentive el trabajo y el ahorro. Entendemos que el gasto público ha de ser estrictamente regulado para que no mute en una deuda asfixiante que hipoteque el futuro, y vaya siempre allí donde realmente se necesite.

 

Entendemos que una sociedad responsable y moralmente sana ha de defender y promover la cultura de la vida; ha de cuidar y proteger a la familia como su célula y su institución primordial; y ha de mostrar y ejercer su solidaridad con los sectores más vulnerables.

 

Entendemos que la Nación debe promover una cultura que aprecie y premie la excelencia, la belleza y el ingenio; que rechace la mediocridad, la vulgaridad y la banalidad; y que genere un alto nivel de conciencia ética y de enaltecimiento a lo mejor de la humanidad.

 

Entendemos que la Educación debe estar despojada de todo carácter doctrinante y manipulador; y centrarse en brindar auténticos conocimientos académicos y valores ciudadanos, sin sesgos ideológicos ni contubernios con más agenda que no sea la construcción de individuos plenos, capaces y felices.

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