Agenda de la liberación
PL sostiene que para el derrocamiento de la dictadura deben ser cumplidas tres premisas fundamentales.
Primero:
La incorporación determinada y masiva de una parte mayoritaria del Pueblo Cubano a la lucha contra la dictadura.
Debido al daño antropológico provocado por décadas de adoctrinamiento a través de la más criminal ingeniería social, nuestro pueblo ha perdido sus valores cívicos y su vocación democrática y libertaria. Esto impide o dificulta tremendamente que sea capaz de identificar la fuente de sus males; y si llega a hacerlo, el síndrome de indefensión aprehendida que en su gran mayoría padecen nuestros compatriotas les anula la capacidad de defenderse y pelear contra el “todopoderoso” sistema.
Solo existe un modo de revertir dicha situación: la educación política de la población mediante el trabajo de patriotas preparados y comprometidos; puerta a puerta, familia a familia, persona a persona. PL asume el compromiso de llevar a cabo dicha obra; y mediante el ejemplo personal de nuestros miembros, exhorta a otras fuerzas políticas opositoras a que nos acompañen en la empresa.
Segundo:
El surgimiento de una concertación de fuerzas opositoras que pueda ser reconocida, por el Pueblo Cubano y en el plano internacional, como un alternativa válida y creíble al gobierno dictatorial; y que sea capaz de capitalizar, orientar, y dirigir por buen camino las ansias libertarias.
El poder no admite vacíos. Las organizaciones opositoras existentes deben encontrar el camino para superar sus diferencias y poder trabajar de conjunto en torno a los objetivos de alcanzar la libertad y de restituir la democracia. Cuba necesita de un Gobierno Alternativo que el pueblo pueda reconocer y seguir; y ese gobierno debe formarse por las fuerzas que adversan a la dictadura, en igualdad de condiciones y por el bien común.
La existencia de un gobierno alternativo provocaría la total deslegitimación del régimen dictatorial, dentro y fuera de Cuba; en la propia medida que dicho gobierno sea capaz de ganar prestigio y capacidad de gestión. Para lograrlo no hace falta pensar exactamente igual ni tener los mismos objetivos; sino dar prioridad a lo que tiene que ser el objetivo supremo de todos: la Libertad.
PL apoyará cualquier esfuerzo en pro de lograr esta premisa; y trabajará denodadamente en hallar puntos comunes con toda forma de oposición a la dictadura; y en brindarle apoyos en la medida que permitan las posibilidades reales.
PL se abstendrá así mismo de atacar a toda forma de oposición al régimen dictatorial, por más lejos que se encuentre de nosotros en cualquier aspecto; e incluso, si fuésemos atacados previamente. En una Cuba Libre nos enfrentaremos en el Parlamento y en las urnas. Entre tanto dejamos al régimen, y a sus esbirros y voceros, la poco honrosa tarea de dividir más aún a los cubanos.
Tercero:
El surgimiento de una Fuerza Armada Popular que sea capaz de equilibrar el teatro de operaciones en las calles de Cuba; y enfrentarse con éxito a las fuerzas represivas de la dictadura.
El gobierno dictatorial tiene un ejército armado y entrenado a su entero servicio, con el solo propósito de combatir toda voz disidente y aplastarla por la fuerza. Mientras más tiempo pasa, más se manchan sus integrantes de represión y crimen; y más atados por tanto se sienten a la voluntad y el destino de los dictadores. No cerramos las puertas a que una parte de esas fuerzas termine por ponerse del lado de su pueblo; pero no podemos depender de esa aspiración.
La sola existencia de ese ejército crea un desbalance objetivo de fuerzas reales que impide el éxito de cualquier esfuerzo cívico; o exige un coste inaceptable de vidas. Es urgente que surja un contrapeso emanado del pueblo; que mediante tácticas bien elaboradas y estudiadas pueda plantear una guerra asimétrica, mediante operaciones clandestinas de células descentralizadas combatientes.
Dichas células tendrían su origen en la propia isla y entre los exiliados cubanos organizados. Atacarían la base económica, estructural, mediática y humana de la dictadura; llevándola en el tiempo a la parálisis y el colapso. Su propósito no sería la conquista del poder; sino evitar que el régimen pueda ejercerlo. Tampoco sería el control territorial; sino impedir que el régimen pueda ejercer control sobre el territorio.
Su accionar catalizaría notablemente la radicalización de la población; haría que el miedo cambiase al bando de los dictadores y sus represores; y atraería buena parte de los esfuerzos militares del régimen, liberando así en gran medida la presión sobre los activistas de la oposición visible, que hoy absorben toda la represión.
PL no hace esta propuesta desde la nada. Desde hace años se trabaja esta idea; y existe ya material metodológico suficiente para la preparación de los combatientes clandestinos, que ha sido compilada y verificada por Acción Libertaria Nacional, nuestra rama operativa; y que estará al alcance de todo aquel que asuma esta forma de lucha.
Estas tres premisas no deben abordarse de forma inconexa; sino que deben retroalimentarse entre sí para formar un Sistema capaz de plantear la guerra total; y llevar a las masas a la desobediencia civil y a la rebelión.
PL propone a la oposición cubana el Proyecto Libertad; donde se describe con detalle la forma de lograr las dos primeras premisas; y se propone la estructura y funciones de un Gobierno Provisional y los pasos a seguir por éste, durante la lucha, y después de la caída de la dictadura.